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Observatori del Periodisme en Internet

Manuel López .Departament de Periodisme i de Ciències de la Comunicació. (Universitat Autònoma de Barcelona)

 

 

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Observatori del Periodisme en Internet (OPEI/UAB)

 

Grup de recerca reconegut de la Universitat Autònoma de Barcelona. Investiga desenvolupament d'estratègies a Internet i aplicació de noves eines. Extingit el 2017.

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Investigació: Les fonts del periodisme comarcal i local (premi Fundació Premsa Comarcal i local)

Autobiografía de Juan Luís Cebrián: crítica a la obra de un "paleto"

Comentamos la obra del que fuera director de El País, una autobiografía imaginativa, pomposa, digna de un advenedizo.

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Manuel Castells, conferència magistral sobre noves tecnologies

Enric Ribera: bases para hacer negocio en internet con webs de servicios

Banyuls sur Mer (Francia).- A Enric Ribera i Gabandé no le ha costado nada pasar de editar revistas en papel a hacerlo en Internet. Bueno, en realidad sí que le ha costado, pero lo ha hecho, junto a su esposa Pilar, y ahora los traemos a Universcat como un buen ejemplo de acción-reacción ante el cambio tecnológico. La entrevista es en castellano para que pueda ser aprovechada por nuestros estudiantes latinoamericanos.

Y aquí su e-maïl para posibles contactos o ampliación de información: (riberaenric@telefonica,net)

BARCELONA CULTURA

Senzilla exposició de la poderosa Caixafòrum

Barcelona.- No s'ha gastat gaire Caixabank en l'actual exposició al recinte de Montjuïc: seixanta obres sobre l'expressionisme i el seu context creatiu... però sense obres de Dalí o Miró. Malgrat tot, paga la pena visitar-la.

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Videos propis

Marc Almodòvar, la actualitat a Egipte en iniciar 2013

Mas de Xaxàs: actualidad en el Norte deÁfrica

Policia y periodistas: habla el conseller catalan de interior

Ángel Rodríguez: una propuesta desde la UAB para dinamizar la pesca

Video: Fernández Hermana i la projecció d'internet

Video: la oralidad, base de la comunicación en los países árabes

 

Video: El periodismo en Marruecos y Argelia, por Ferran Sales

 

Vídeo: El periodismo en Túnez y Líbia, por Xavier Mas de Xaxàs

Video: el periodismo en Egipto, por Marc Almodovar

Curs de Postgrau en Periodisme Temàtic i de Proximitats

Master de Comunicació de la Universitat Jaume I

Postgrado en Infografía Multimedia, Informativa y Documental

Taller d'Estudis de la situació al Sahara Occidental (edic. 2012)

Especial: Curs de guionatge introductori al videoperiodisme en Internet

 

 

¿Com s'adapten els MCM locals de Sants i Montjuïc?

investigació de Johany Limpias

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Nou llibre de la UAB: "Escribir para la red"

(amb capítol especial sobre TVIP de M.López)

Materials del curs Postgrau Periodisme Local, comarcal i social

2014-15

Conferència de Manel López

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Ajuts de la Gencat i Diputació de Barna per a mitjans locals

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La UAB als Pirineus

programa a la muntanya

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Crítica a la obra "Primera página" de Juan Luís Cebrián.

 

Las memorias de Juan Luís Cebrián: el paleto que quiso ser demócrata.

"Paleto" es una palabra de uso popular que la Real Academia Española (de la lengua) no acierta a definir . Dice que es un adjetivo despectivo referente a una persona poco educada y de modales y gustos poco refinados. En éste comentario literario vamos a emplear esa palabra acentuando algo esa definición para indicar que la empleamos al definir a una persona que se inmiscuye en un ambiente en el que no se siente bien, que no es el suyo, pero en el que quiere ser reconocido como miembro.
Es decir, paleto sería aquella persona que salta de un ambiente a otro para ser aceptado aunque interiormente sepa que nunca podrá pertenecer a él. Podríamos hablar de un "parvenu", que traduciendo del francés quiere decir en español "advenedizo".
Y eso es lo que es el autor que comentaremos hoy a través de su obra autobiográfica.
Hablaremos de Juan Luís Cebrián, periodista y abogado, que hace poco más de un año publicó un libro titulado "Primera página".
Se trata de un libro autobiográfico y, por lo tanto, muy poco autocrítico. Es verdad que acepta un sinfín de contrariedades y de contradicciones en su vida, pero siempre concediéndose el perdón. Por ejemplo, es hijo de la burocracia franquista, ya que su padre fue redactor jefe de un diario del régimen dictatorial, pero disculpa a la familia, y a toda la clase social a la que pertenece, aduciendo razones del momento.
Es decir, él nació en el seno de una familia franquista pero a lo largo de su vida ha tratado de corregir ese pecado, ¿o no?
En realidad estaríamos ante el caso de una persona que se identifica bien a las claras con su clase social y con su procedencia, pero que sabe que la situación política del país debe cambiar de manera favorable para que esa clase social siga ostentando las riendas del poder.
Su carrera profesional no es la que hemos recorrido casi todos los periodistas. No tuvo que esperar meses y quizás años para poder entrevistarse con alguien que le abriera las puertas de un periódico, porque él entró de inmediato y casi con igual rapidez llegó a ser redactor jefe de un diario del régimen franquista.
No le costó nada hacer la carrera universitaria de periodismo porque le dieron dispensa al compaginar esos estudios con los de derecho. Naturalmente se ha de tener en cuenta que los examinadores y los contratadores eran amigos de su familia y si le facilitaban su carrera académica era porque lo estaban preparando para que les sucediera.
Algo así sucedió con Pasqual Maragall, al que el alcalde Josep Maria de Porcioles le fichó para el servicio de programación del Ayuntamiento de Barcelona porque procedía de una familia de la élite catalana, y así lo afirmó en una entrevista que le hicieron en los años ochenta en la revista valenciana "El temps". "Lo contraté porque era de los nuestros",  vino a decir casi textualmente. Y eso sabiendo que el joven Maragall estaba militando en un movimiento político clandestino de carácter socialista.
Cebrián, digámoslo ya, nunca pasó hambre ni tuvo que endeudarse para pagar la carrera... como tampoco estuvo nunca en la cárcel por militar en partidos antifranquistas. Desde el principio el joven Juan Luís supo lo que tenía que hacer: utilizar el periodismo para obtener poder cuando cambiara el régimen, y así intentar que su clase social, la élite franquista, siguiera mandando pasase lo que pasase.
Estudió en colegios privados, donde compartía pupitres con hijos de la burguesía franquista con los que, a lo largo de los años siguientes, protagonizaría la transición. Ni siquiera se le puede comparar con el que fuera presidente del gobierno Adolfo Suárez, porque éste tuvo una parte de su familia en el bando republicano y anduvo entre la pobreza y la miseria hasta que encontró un empleo en el Movimiento de la dictadura.
Juan Luís dice que se ha casado tres veces, y que ha tenido numerosas relaciones amorosas o sexuales. No deja de ser lógico que detectemos ese tipo de relaciones entre los miembros de una clase poderosa, elitista, aristocrática casi, sin llegar a ostentar títulos de nobleza, porque hasta ahí podríamos llegar. Juan Luís siempre ha pertenecido a esa subclase social franquista que vivía a expensas de las migajas que le echaba en el plato la oligarquía.
A Cebrián le convenció eso de pasarse a la democracia el hecho de viajar mucho. Tuvo becas, ayudas y el respaldo familiar. Y cuando visitaba París o Londres veía ahí que el capitalismo puede sobrevivir en democracia siempre que la oligarquía sepa compartir el poder formalmente con otras clases sociales.
Para no encabritar demasiado a sus ancestros, Juan Luís militó en la democracia cristiana, uniéndose a cenáculos conservadores pero amantes de un cambio político controlado. Teniendo el carnet oficial de periodista le fue fácil que le entregaran la dirección de la revista "Cuadernos para el diálogo", una buena revista para una dictadura, pero que no duró ni un año al llegar la democracia.
Su procedencia social y su inmersión rápida en el mundo periodístico le permitió contactar con la gente que mandaría en el país al cabo de unos años. Y su pretensión siempre fue la de tener un lugar de privilegio en ese reducido grupúsculo. Y lo consiguió.
No se le conoce militancia alguna antifranquista que supusiera su presencia en manifestaciones anti régimen. Más bien le resultaría difícil hacerlo porque quien las organizaba, principalmente, era el Partido Comunista de España.
Nunca opositó, nunca tuvo que hincar los codos para tragarse multitud de libros para poder conseguir un trabajo... todo le ha sido fácil. Su subida a los cielos siempre vino de la mano de viejos y nuevos conocidos. Los primeros le sentaron las bases y los segundos le encumbraron al poder.
Cuando un grupo de franquistas y demócratas conservadores planteó la creación de un nuevo diario -El País- ya en las postrimerías del franquismo, se le nominó director aunque el primer elegido fuera otra persona. Según acabo de leer en las memorias de Lluís Foix, ex director de La Vanguardia. La oportunidad de mandar en la agenda política y pública española se le abrió de par en par, como se abre el horizonte cuando un buque sale del puerto.
El mismo Juan Luís asegura en sus memorias que utilizó la Ley Fraga, de 1964, para dirigir con mano férrea el nuevo periódico. Compuso la redacción trayendo a gente de confianza, aunque siempre de calidad profesional, y planeó dotar al equipo de periodistas y al diario con unas herramientas que había descubierto en sus viajes a Londres, Nueva York y Washington: libro de estilo y, más tarde, el consejo de redacción.
Esos instrumentos eran inusuales en el periodismo español de principios de la transición porque estábamos, entonces, en un periodismo muy primario, con excelentes profesionales pero con unas empresas periodísticas sumamente débiles en lo informativo y familiares en lo organizativo. Es decir, la base empresarial era insuficiente para enfrentarse a los retos planteados por una sociedad democrática, de ahí que hayan desaparecido, en pocos años, casi todos los periódicos de Catalunya (El Correo Catalán, El Noticiero Universal, Mundo Diario, Catalunya expres, Tele/expres...)  y algunos de los más importantes de Madrid, como Ya, Pueblo, Diario 16...
Cebrián decidió tomar como ejemplo el francés Le Monde: estampa sobria, bien ordenado, con escasa presentación gráfica, muy opinativo, con grandes colaboradores políticos, aunque, en el caso de El País, procedieran del sector derechista de la sociedad con matices centristas. Eso sí, todos los colaboradores llevaban la chapa de "demócrata" en la solapa, aunque algunos se la hubieran cosido el día antes.
Protegió a los grandes escritores vivos en lengua española, haciéndose amigo de ellos. Presume de que uno de sus libros mereció el siguiente comentario de Gabriel García Márquez: "es el libro que me hubiera gustado escribir a mí". Eso lo dice Juan Luís, pero dudo de que haya testimonios.
Desde aquel momento hasta ahora el diario de Cebrián ha ido alejándose cada día más de su modelo francés. Ahora ya no se respeta al consejo de redacción y el libro de estilo ha ido difuminándose con el tiempo.  Aunque el listado de colaboradores se amplió para dar cabida a los socialistas, que demostraron en las primeras elecciones generales que iban a ser el segundo partido de España, inaugurando una nueva tongada de gobiernos formados, siempre, por un binomio de conservadores y liberales, al estilo de principios del siglo XX.
Y así hasta ahora.
Juan Luís Cebrián supo aprovechar el desconcierto de los medios españoles en la transición para consolidar su periódico, especialmente a partir del 23-F donde nuestro protagonista supo estar a la altura de las circunstancias, lanzando a la calle, esa noche, diversas ediciones defendiendo la Constitución, esa constitución que significaba la supervivencia de la élite española.
Cebrián presume de haber establecido relaciones personales, algunas íntimas, con los dirigentes del Estado (gobierno, tribunales, autonomías e incluso con la monarquía), lo que le ha permitido aconsejar la formación de gobiernos con la indicación de algunos conocidos para ciertos ministerios.
Como buen "paleto" presume de algunas cenas y almuerzos en los que, ya en los postres, intimaba con quienes pocas horas antes podían considerarse sus rivales e incluso enemigos. Por ejemplo, con el general Sáez de Santamaría -que de soldado franquista ha pasado a la historia por defender la constitución el 23-F- con quien cenó una noche que acabó con unas cuantas copas de más y ya despidiéndose el militar le enseñó una metralleta plegable que llevaba en el coche haciendo la broma de disparar al aire: "ra-ta-ta-ta", para demostrarle lo fácil que era el arma. Se habían hecho amigos tras una cena copiosa y regada con buenos vinos y acabada con el clásico orujo.
Los socialistas, dice, nunca confiaron en él. Veamos: ¿cómo el hijo de un lechero sevillano y su amigo el Guerra iban a confiar en un advenedizo como Cebrián?. Pero como que les hacía falta el apoyo del diario más vendido, le dieron, como se suele decir, cancha. Pero, ante esa desconfianza de esos "rojos" devenidos en liberales,  Cebrián fue listo. Dado que los socialistas nunca pusieron en duda el libre mercado y el poder oligárquico español, ¿para qué hacerles la guerra?. Además, mantuvieron a España en la OTAN y acercaron España a Europa. Y todo ello sin derramamiento de sangre y sin robar gallinas a los de su clase.
"Son una buena gente, aunque algo zafios", llegaría a pensar del PSOE Juan Luís.
Ahora, ya en los últimos años de su vida, Cebrián torea con la gran deuda contraída durante su estancia en el consejo de administración de las empresas de Prisa. Llegó a deber hasta 5.000 millones de euros, y rebajó ese monto a fuerza de aceptar como socios representados en el consejo a fondos de inversión de alto riesgo.
En ésta última etapa a Juan Luís no le ha temblado la mano al firmar, o delegar, el despido de centenares de trabajadores del grupo. Incluso buenos periodistas, pero con sueldos tan altos que desequilibraban la balanza. Creó su propia universidad para formar periodistas en cómodos plazos y pagándoles mucho menos que la gente que iban a sustituir.
El epílogo está ya escribiéndose. La crisis en el sistema comunicativo está dejando de lado a los medios en papel y el medio digital todavía no genera suficientes beneficios. ¿Cómo combatir una red de internet que te permite leer todos los diarios del mundo sin tener que pagar ni un céntimo?
Qué dirá la lápida de Juan Luís Cebrián es un misterio, pero yo propondría el siguiente epitafio: "aquí yace uno de nuestros héroes" y en la necrológica se añadirá un largo listado de nombres de la oligarquía bajo un "te recordamos".


"Primera página". Juan Luís Cebrián. Debate, Madrid, 2016.